Qué es pedagogía somática

Cuando en 1976 Thomas Hanna lanzó la revista Somatics: Journal of the Mind/Body Arts and Sciences (Somatics, Revista de Artes y Ciencias del Cuerpo/Mente), instaló para el público un término que circulaba con insistencia en ámbitos especializados: la somática o lo somático.

La palabra proviene del griego somatikós, pertinente al soma. Si bien soma se traduce como cuerpo, su acepción es más específica: se refiere al cuerpo viviente o, mejor aún, el cuerpo vivido o vivenciado.

Es aquí donde el concepto de lo somático produce una ruptura con el pensamiento clásico de Occidente – también de raíz helénica – que concibe lo corporal como separado de lo psíquico. La somática, en cambio, avanza sobre el concepto de que cuerpo y mente no son entidades separadas sino que forman un continuo y es este continuo el que constituye un proceso viviente.

Thomas Hanna – quien fuera organizador de las primeras clases dictadas por Moshe Feldenkrais en Estados Unidos y practicante de Integración Funcional – propuso la siguiente definición de la somática: “Es el arte y la ciencia de los procesos de interacción e interrelación entre la conciencia, el funcionamiento biológico y el medio ambiente, entendidos como un todo sinérgico”. Para Hanna, soma es el cuerpo de funciones biológicas que median entre la conciencia y el entorno. Por lo tanto al hablar de cuerpo vivido, destacaba vivido desde dentro.

Aprender sin límites

En la definición tal como está planteada no aparece la idea de aprendizaje. Sin embargo, ésta se volvería central – por ejemplo, para Moshe Feldenkrais – para la construcción de una educación o pedagogía somática.

La educación o pedagogía somática tiene entonces como punto de partida la interacción entre conciencia y cuerpo, es decir, la integración cuerpomente y la asombrosa capacidad de aprendizaje que resulta de ella. Yvan Joly, uno de los referentes del Reagrupamiento de Quebec para la Educación Somática, señala que “la pedagogía somática es un campo de estudios en pleno crecimiento que se interesa por el movimiento del cuerpo dentro de su ambiente, en la conciencia corporal propiamente dicha y en la capacidad del cuerpo vivido para educarse en tanto que cuerpo vivido”.

Este campo de la pedagogía somática comprende una diversidad de abordajes holísticos centrados en el cuerpo – en el soma – cada uno con su propio énfasis educacional o terapéutico, sus principios, métodos y técnicas, pero que comparten un propósito común, permitir que las personas se conecten consigo mismas y desarrollen un proceso de transformación mediante prácticas de movimiento que promueven el bienestar y una mayor conciencia de totalidad física, emocional y mental.

La característica más saliente de la pedagogía somática es la construcción de una subjetividad educada en la práctica. Tanto quien enseña como quien aprende necesita apoyarse en su propia experiencia – en sentido experimental y vivencial – para desarrollar su competencia. Con este fin, cada uno de los grandes métodos de educación somática posee estrategias propias para formar a sus pedagogos.

Al propósito compartido de la integración cuerpomente se une otra meta: la libertad de las limitaciones de cuerpo y mente, aún aquellas que son producto de procesos de enfermedad, para que la persona pueda funcionar y prosperar desarrollando plenamente su potencial, de manera autorregulada y con independencia de los condicionamientos del entorno en que vive.

Esto significa que el aprendizaje, la transformación y el desarrollo del potencial pueden encontrar vías de realización más allá de la edad y condición de la persona. 

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