El “pan con manteca” de Bones for Life

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Una desgrabación – casi literal – de los primeros minutos de un Seminario de Inteligencia del Movimiento – Bones for Life realiado por María Clara Reussi en la ciudad de La Plata, Argentina, enero de 2007.

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Comiencen sentadas, como están. Dediquen unos minutos a tocar los lugares de su cuerpo que consideran problemáticos.

Recorran las articulaciones. Tóquense los tobillos, rodillas, hombros, cuello. ¿Qué tienen en común estos lugares que tocan?

Respuestas del grupo: nos sostienen; sostienen otras cosas; tienen partes duras y partes blandas; en estos lugares combinamos movimientos.

¿Alguna parte les hizo respirar hondo cuando la tocaron?

Observen cuál es la calidad de la escucha, es decir, qué nos pasa en el nivel de las sensaciones, cómo sienten o escuchan a su cuerpo. ¿Se imaginan qué pasaría si pudiéramos darnos cuenta cinco minutos antes de llegar a contracturarnos?

Hoy vamos a trabajar mucho con las manos y con los hombros; así que cuidémoslos, esta es la primera medida de seguridad.

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Pónganse de pie.

¿Cómo se pusieron de pie? ¿En qué pie se apoyaron? ¿Cómo quedaron paradas?

Veo que hay varias personas que cruzan los brazos por detrás del cuerpo. Pongan las manos cruzadas atrás del cuerpo: ¿Qué pasa en las lumbares? ¿Qué actitud tiene alguien que se para así delante del mundo? ¿Con quién hablarían estando en esta postura?

Suelten los brazos suavemente, con lentitud. Vean qué pasa en el peso de los pies, qué pasa en las lumbares, qué pasa con la respiración. ¿Qué forma de estar delante del mundo es ésta?

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Ahora párense sobre el piso – no sobre la colchoneta. Esto que vamos a practicar es el “pan con manteca” de este programa, algo que pueden hacer cuando no hay nada más en la heladera, siempre viene bien. 

Levanten un poquito los talones del piso y déjenlos bajar.

Suave. Hagan poco. Este es un principio básico de las medidas de seguridad: “menos es más”; cuanto menos hacemos, más aprendemos.

Sigan haciéndolo. Cada vez es distinto.

Imagínense que pueden distinguir, en cada pie, el hueso, la parte blanda, la piel y (si es que las usan) la tela de las medias. Separamos apenas el talón del piso y volvemos a bajar. ¿Hay movimiento o no?

Repetimos. ¿Podemos sentir que hay hueso y tejido blando?

Dejen este movimiento y pongan la mano en el corazón. Escúchenlo, ¿cómo lo imitarían con la voz?

Hagan rebotes en pares cómo si fuera el sonido del corazón: “pam-pam”. Despeguen apenas el talón del piso.

Vuelvan a sentarse. ¿En dónde se siente el trabajo que hicimos? ¿Cuánta exigencia pusimos en esos lugares?

Los rebotes hay que hacerlos en series de ocho veces, doce veces. Aprenderemos en estos día a rebotar con seguridad.

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De pie. Otra vez los rebotes. Noten cuánto ruido hace el pie sobre el piso, si lo hacen suave no se tiene que escuchar.

Observen de dónde se “cuelgan”. ¿De la mirada? La mirada es importante. Observen qué hacen con los ojos.

Miren hacia arriba y hagan los rebotes, observen qué pasa en el cuello. (Dejen de hacerlo) Caminen en el lugar.

El rebote se puede hacer sosteniéndose del respaldo de una silla.

Dejen todo, no hagan nada, tan importante como hacer es no hacer.

Vamos a rebotar de nuevo. 

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