Párate de cabeza y tendrás salud

Es probable que David Ben Gurion, Primer Ministro de Israel, sea el único Jefe de Estado de renombre internacional que fue fotografiado parado de cabeza con calma y orgullo. Se lo puede ver en la fotografía de la izquierda: el halo de cabello blanco presionando la arena, los pies apuntando descaradamente al cielo del Mediterráneo.

Por el solo hecho de que Ben Gurion tiene 75 años, esta hazaña es extraordinaria. Pero si tenemos en cuenta que estuvo hospitalizado con dolores lumbociáticos y que hasta hace unos pocos años se encontraba tan dolorido que apenas se podía levantar para hablar en el Parlamento, resulta una proeza asombrosa.

El hombre que provocó este cambio tan notable es un físico robusto y canoso, experto en electrónica y activo judoka llamado Moshe Feldenkrais. El Dr. Feldenkrais dirige en Tel Aviv una pequeña clínica convencido de la hipótesis de que muchas enfermedades surgen del mal uso del cuerpo. Enseña a sus pacientes cómo han maltratado su cuerpo en el pasado y cómo ahora lo pueden usar de un modo correcto. También los ayuda a aprovechar su potencial desconocido.

En el caso de Ben Gurion, cinco años de tratamiento le permitieron descartar su corset ortopédico; dejó atrás su tos nerviosa, no tiene más dolores y la potencia de su voz se ha duplicado. Cuando pasa revista a las tropas, a menudo salta sobre un tanque en un único movimiento sin esfuerzo. Su energía y agilidad dejan exhaustos a sus asistentes más jóvenes. Y ésta es sólo una de las historias exitosas de Feldenkrais.

El tratamiento de Moshe Feldenkrais se construye alrededor de tres principios cardinales:

  • El mal uso de una parte del cuerpo daña al resto.
  • Los malos hábitos en la postura de una persona son sus peores enemigos.
  • Los logros reales vienen a través del conocimiento, no del esfuerzo inútil o de la voluntad.

Para ilustrar el primer punto, Feldenkrais cita el caso de un ex-oficial del ejército que había perdido un ojo en combate. Para enfocar mejor con el ojo bueno, tenía constantemente su cabeza hacia un lado. Feldenkrais le advirtió que esa postura podía dañarle la columna. En efecto, el oficial más tarde sufrió dolores de cabeza severos cuyo origen pudo rastrearse directamente hasta la columna vertebral.

La posición con la cabeza hundida (*)

La mayoría de las personas, dice Feldenkrais, usa mal la cabeza y la pelvis. Es el clásico ejemplo de “la posición con la cabeza hundida”. La persona deja que su cabeza caiga sobre el pecho, hunde los hombros y camina arrastrando los pies. Como resultado los ligamentos se acortan, algunos músculos se robustecen, otros se atrofian. Sufre una verdadera deformación.

La “posición con la cabeza hundida” ilustra también el segundo punto. Es una postura antieconómica, que usa más energía que la necesaria. Cuando la cabeza cede, el pecho se hunde perjudicando la respiración y el uso pleno de la voz.

La mayoría justifica estas posturas defectuosas fundándose en que “me resultan cómodas”. Pero Feldenkrais contradice la excusa señalando que para sentirnos cómodos en esa posición con la cabeza hundida, el cuerpo tiene que trabajar el doble. Es sólo un mal hábito.

Para ilustrar el tercer principio, Feldenkrais enseña la parada de cabeza. A los 70 años, Ben Gurion jamás habría creído que podía pararse de cabeza. Pero cuando Feldenkrais le mostró el método correcto con sus cinco pasos (primero levante el muslo izquierdo, luego la rodilla izquierda, por último el muslo y la rodilla derecha) Ben Gurion pudo dominar la parada de cabeza en media hora. Su hazaña se completó sabiendo cómo hacer uso del máximo potencial de cada parte de su cuerpo.

Dice Feldenkrais: “Si le enseño a un paciente una sola cosa que él jamás se habría creído capaz de realizar, sus ojos se abren a la posibilidad de hacer las cosas de la manera correcta”.

Feldenkrais formula un programa específico de aprendizaje para cada paciente, diseñado a partir de los 6000 ejercicios que ha desarrollado en su largo estudio de la anatomía, la medicina y la psicología. Cada paso apunta a lograr en el paciente una mejor conciencia de su mente y su cuerpo como una unidad inseparable. El traslado de la cabeza es a menudo el punto de inicio. Aunque a veces Feldenkrais puede empezar el tratamiento enseñando la manera correcta de respirar.

Cambio de viejos hábitos

El tratamiento de Feldenkrais permite que una persona madura deje de repetir viejos hábitos y haga todo de manera más sencilla y útil. Pero el desempeño temporario no es lo que le interesa. El nuevo patrón debe sentirse mejor que el viejo y volverse una parte permanente de la conciencia.

Este objetivo lo logran los pacientes regulares de Feldenkrais. En este momento no sólo se incluye Ben Gurion, sino también varios miembros de su gobierno y embajadores extranjeros en Israel. Recientemente ha comenzado a entrenar a 100 instructores para trabajar con el ejército israelí. Su meta es abrir una clínica en Estados Unidos.

El embajador israelí en Washington, por pedido de Ben Gurion, ofreció traer a Feldenkrais a Estados Unidos para tratar la enfermedad de la espalda de Kennedy. “Si me dan los informes y las radiografías”, dice Feldenkrais, “estoy listo para tratar al Presidente bajo la dirección de su médico. Esto no es una inyección más ni un intento de curar su espalda. Lo que voy a tratar de hacer es mejorar toda la organización de su cuerpo”.

Hasta ahora no ha habido respuesta de la Casa Blanca.


Artículo escrito por Lawrence Lader, publicado originalmente en la revista Parade, Estados Unidos, 7 de octubre de 1962. Traducción de María Clara Reussi. Fotografía original de Paul Goldman.
(*) “Sunken-head position”, posición con la cabeza hundida, también puede traducirse como “cabeza gacha”.

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